549 221 488 24 95 [email protected]

Artículos de PNL

Submodalidades en PNL: qué son, cómo describen una experiencia y qué ocurre al modificarlas

Pensá por un momento en una conversación que tenés pendiente.

Tal vez aparece la imagen de la otra persona. Puede estar cerca o lejos, ser grande o pequeña, verse con mucha nitidez o apenas definida. Quizás también escuchás una frase que imaginás decir, con cierto volumen, tono y velocidad. Y puede aparecer alguna sensación corporal: presión, temperatura, tensión o movimiento.

En PNL, esas cualidades específicas reciben el nombre de submodalidades.

Explorarlas permite describir con mayor precisión cómo está organizada una experiencia subjetiva. También permite modificar deliberadamente una de esas cualidades y observar qué ocurre.

Ahí aparece una parte importante del trabajo técnico. Alejar una imagen, bajar el volumen de una voz interna o modificar la intensidad de una sensación constituye una variación de la representación. El efecto que esa variación produce necesita observarse y comprobarse en esa persona y en esa experiencia.

Submodalidades en PNL representadas mediante cualidades de una imagen, un sonido y una sensación corporal.

¿Qué son las submodalidades en PNL?

Las submodalidades en PNL son distinciones utilizadas para describir las cualidades específicas con las que se organiza una representación visual, auditiva o kinestésica.

Una imagen puede tener tamaño, distancia, brillo, color, ubicación o movimiento.

Una voz interna puede tener volumen, tono, ritmo, velocidad y procedencia.

Una sensación corporal puede tener ubicación, intensidad, temperatura, presión, textura o movimiento.

Estas cualidades permiten pasar de una descripción general a otra mucho más precisa.

Por ejemplo:

“Pienso en la reunión de mañana” describe el contenido de una experiencia.

“Veo una imagen grande de la sala, delante de mí; escucho mi propia voz bastante rápida y siento presión en el centro del pecho” empieza a describir su estructura.

Ese nivel de precisión es el territorio de las submodalidades.

De los sistemas representacionales a las submodalidades

Los sistemas representacionales en PNL permiten distinguir el tipo de representación que está participando en una experiencia: visual, auditiva o kinestésica.

Las submodalidades llevan esa observación a un nivel más específico.

Nivel Pregunta Ejemplo
Experiencia ¿Qué estás recordando, imaginando o anticipando? Una conversación pendiente.
Modalidad ¿Qué aparece? Una imagen, una voz y una sensación.
Submodalidad ¿Cómo aparece? Imagen cercana, voz rápida, presión en el pecho.

Si aparece una imagen, ya identificaste una modalidad visual. Preguntar por su tamaño, distancia, brillo o movimiento permite describir cómo está organizada esa imagen.

La misma lógica puede aplicarse a un sonido o una sensación.

Este artículo continúa el recorrido desarrollado en Sistemas representacionales en PNL. Allí el foco está puesto en reconocer las modalidades. Acá avanzamos hacia las cualidades que permiten describir cada representación con mayor detalle.

Escucha el Podcast sobre submodalidades

Submodalidades visuales, auditivas y kinestésicas

Las listas de submodalidades funcionan como un vocabulario inicial. La práctica consiste en poder reconocer esas cualidades cuando aparecen en una experiencia concreta.

Submodalidades visuales

Algunas distinciones visuales frecuentes son:

  • tamaño;
  • distancia;
  • ubicación;
  • brillo o luminosidad;
  • color;
  • nitidez o foco;
  • movimiento;
  • velocidad del movimiento;
  • perspectiva;
  • profundidad;
  • presencia o ausencia de marco.

Imaginá un recuerdo de tus últimas vacaciones. Podrías descubrir una escena a unos dos metros, de tamaño mediano, en color, luminosa y en movimiento.

Cada una de esas características aporta información sobre cómo aparece esa imagen.

Submodalidades auditivas

En una representación auditiva pueden explorarse, entre otras:

  • volumen;
  • tono;
  • timbre;
  • ritmo;
  • velocidad;
  • distancia;
  • ubicación;
  • duración;
  • pausas;
  • repetición.

Una frase interna como “tengo que hacerlo bien” puede escucharse fuerte, rápida, cerca del oído izquierdo y repetirse varias veces.

Las palabras constituyen el contenido verbal. El volumen, el tono, el ritmo y la ubicación describen cómo se presenta esa experiencia auditiva.

Submodalidades kinestésicas

En una sensación corporal pueden distinguirse cualidades como:

  • ubicación;
  • intensidad;
  • presión;
  • temperatura;
  • peso;
  • tensión;
  • textura;
  • movimiento;
  • dirección;
  • expansión o contracción;
  • ritmo;
  • extensión.

“Estoy nervioso” nombra una experiencia de manera general.

“Percibo presión en el centro del pecho, de intensidad media, con una sensación de movimiento ascendente” ofrece una descripción corporal más precisa.

La exploración submodal busca justamente ese nivel de detalle.

Cómo describir una experiencia sin interpretar su significado

Una de las competencias más importantes al trabajar con submodalidades consiste en separar lo que la persona describe de la interpretación que alguien podría agregar sobre esa descripción.

Consideremos esta frase:

“La imagen aparece aproximadamente a un metro, ocupa poco espacio y está quieta.”

Ahí tenemos información descriptiva: distancia, tamaño y movimiento.

Ahora pensemos en esta conclusión:

“La imagen está lejos porque la persona está emocionalmente desconectada.”

La segunda frase incorpora una explicación acerca del significado de esa distancia.

Esa explicación podría convertirse en una hipótesis para explorar. La distancia, por sí misma, todavía no permite concluirla.

La misma precaución sirve cuando alguien utiliza una metáfora.

“Lo veo negro”, “me hace ruido”, “esto me pesa” o “lo tengo muy presente” pueden ofrecer pistas valiosas. La exploración permite descubrir si la frase corresponde a una representación sensorial concreta, a una manera habitual de hablar o a ambas.

Por ejemplo:

—Cuando decís “lo veo lejos”, ¿aparece alguna imagen?

Si la persona responde que sí, podés seguir explorando la distancia.

Si responde que era solamente una forma de decir, ya obtuviste otra información importante.

El lenguaje orienta la exploración. La descripción de la persona permite comprobarla.

Cómo explorar las submodalidades de una experiencia

Para aprender a reconocer submodalidades conviene empezar con experiencias cotidianas y de intensidad moderada.

Podés elegir, por ejemplo, una conversación próxima, un recuerdo agradable, una actividad que querés realizar o una situación en la que te gustaría comprender mejor cómo organizás tu experiencia.

Primero invitá a que la experiencia aparezca:

“Pensá por un momento en esa situación.”

Después empezá con preguntas abiertas:

¿Qué aparece?

Si surge una imagen:

  • ¿Dónde aparece?
  • ¿Qué tamaño tiene?
  • ¿Está cerca o lejos?
  • ¿Está quieta o en movimiento?
  • ¿Tiene brillo?
  • ¿Está nítida o borrosa?

Si aparece una voz o un sonido:

  • ¿De dónde viene?
  • ¿Qué volumen tiene?
  • ¿Cómo es el tono?
  • ¿Va rápido o lento?
  • ¿Se escucha una vez o se repite?

Si aparece una sensación:

  • ¿Dónde la registrás?
  • ¿Qué intensidad tiene?
  • ¿Tiene presión?
  • ¿Tiene temperatura?
  • ¿Está quieta o se mueve?
  • Si se mueve, ¿hacia dónde?

El orden importa.

Primero obtenés una descripción. Después podés formular hipótesis y decidir qué vale la pena explorar.

Cuando se guía a otra persona, las preguntas abiertas ayudan a reducir la sugestión. La experiencia del explorador tiene prioridad sobre una lista aprendida de antemano.

Qué ocurre cuando modificamos una submodalidad

Modificar una submodalidad significa variar deliberadamente una cualidad de la representación y observar qué ocurre.

Una secuencia básica puede organizarse así:

  1. Elegí una experiencia concreta.
  2. Describí cómo aparece antes de realizar cambios.
  3. Seleccioná una sola cualidad.
  4. Modificala de manera gradual.
  5. Registrá qué cambia en la experiencia.
  6. Cuando corresponda, devolvé esa cualidad a su punto inicial.
  7. Compará ambas experiencias.
  8. Decidí qué información aporta el contraste.

Supongamos que recordás una escena y la imagen aparece bastante cerca.

Podés desplazarla mentalmente un poco más lejos y preguntarte:

¿Qué ocurre cuando cambia la distancia?

Quizás cambia la intensidad de la experiencia. Quizás aparece otra sensación. Tal vez la imagen también modifica espontáneamente su tamaño. También puede ocurrir que la distancia tenga muy poco efecto.

Cualquiera de esas respuestas aporta información.

Después podés volver a la distancia original y comparar.

Trabajar de esta manera permite investigar relaciones entre variables sin convertirlas de antemano en reglas.

Una persona puede experimentar un cambio importante al modificar la distancia de una imagen. Otra puede responder con mayor intensidad al volumen de una voz. Incluso una misma persona puede organizar dos experiencias de formas diferentes.

Por qué algunas submodalidades producen cambios mayores que otras

En los materiales de la Escuela utilizamos las expresiones submodalidades críticas o submodalidades significativas para aquellas cualidades cuya variación produce un cambio especialmente perceptible dentro de una experiencia.

Imaginá que explorás una escena visual.

Modificás levemente el brillo y casi no registrás diferencias.

Después cambiás la distancia y aparecen modificaciones evidentes: cambia también el tamaño aparente, aparece una respuesta corporal diferente y la escena pierde o gana presencia.

La distancia podría estar funcionando como una submodalidad significativa en esa representación.

La identificación surge del contraste.

Una submodalidad crítica puede, además, estar relacionada con varias otras cualidades. Modificarla puede acompañarse de cambios espontáneos en tamaño, intensidad, movimiento, respuesta corporal u otras características de la representación.

Su valor técnico está en descubrir qué organiza esa experiencia, para esa persona, en ese momento.

Por eso la pregunta sigue siendo:

¿Qué cambia cuando modificás esta cualidad?

Submodalidades analógicas y digitales

Otra distinción utilizada en PNL clasifica las submodalidades según la forma en que pueden variar.

Submodalidades analógicas

Una submodalidad analógica admite cambios graduales.

Por ejemplo:

  • una imagen puede estar más cerca o más lejos;
  • el brillo puede aumentar o disminuir;
  • una voz puede sonar más fuerte o más suave;
  • una sensación puede aumentar o disminuir su intensidad;
  • un movimiento puede acelerarse o desacelerarse.

Podés recorrer distintos valores dentro de una escala.

Submodalidades digitales

Una submodalidad digital presenta alternativas diferenciables.

Por ejemplo:

  • imagen fija o película;
  • con marco o sin marco;
  • voz propia o voz ajena;
  • presencia o ausencia de sonido.

También pueden aparecer combinaciones.

Una imagen puede estar en color o en blanco y negro, mientras que la intensidad de sus colores admite variaciones graduales.

Estas categorías forman parte del modelo descriptivo utilizado en PNL. Conviene utilizarlas como distinciones para explorar la experiencia, evitando convertirlas en afirmaciones acerca de supuestos mecanismos neurológicos demostrados.

Asociación y disociación: una distinción relacionada

La Escuela trabaja asociación y disociación como una distinción de perspectiva relacionada con la organización de la experiencia.

En una experiencia asociada, percibís la escena desde tu propia perspectiva: mirás desde tus ojos, escuchás desde tu posición y registrás las sensaciones corporales desde allí.

En una experiencia disociada, podés observarte dentro de la escena como si la vieras desde otro punto.

Cambiar de una perspectiva a otra puede modificar cómo se experimenta una situación. La dirección y la intensidad de ese cambio se comprueban en cada caso.

Por ejemplo, al observarte desde afuera quizás cambie la intensidad corporal de un recuerdo. También podría aparecer información visual que antes quedaba fuera de tu perspectiva. En otra experiencia, la variación podría ser mínima.

La pregunta técnica conserva el mismo criterio:

¿Qué ocurre en esta experiencia cuando cambia la perspectiva?

Ejemplos prácticos de trabajo con submodalidades

Ejemplo 1: una imagen

Pensá en una presentación o conversación próxima.

Supongamos que aparece una imagen de la situación.

Registrá:

  • tamaño;
  • distancia;
  • ubicación;
  • brillo;
  • movimiento;
  • perspectiva.

Ahora elegí una sola variable. Por ejemplo, distancia.

Mové gradualmente la imagen un poco más cerca y registrá qué ocurre. Después desplazala un poco más lejos.

Volvé al punto inicial.

Compará.

Quizás encontrás diferencias claras. Quizás esa variable produzca pocos cambios y otra tenga mayor impacto. La exploración te permite descubrirlo.

Ejemplo 2: una voz interna

Imaginá que antes de una tarea aparece una frase interna:

“Tengo que hacerlo perfecto.”

Registrá primero cómo suena:

  • volumen;
  • tono;
  • velocidad;
  • ubicación;
  • distancia;
  • repetición.

Elegí, por ejemplo, el volumen.

Bajalo gradualmente y observá qué ocurre con la experiencia completa.

Después recuperá el volumen inicial y compará.

Podés repetir el procedimiento con la velocidad o la distancia.

Las palabras siguen siendo las mismas. La exploración permite conocer qué relación tiene la forma auditiva de esa frase con tu experiencia en ese momento.

Ejemplo 3: una sensación corporal

Elegí una experiencia cotidiana en la que aparezca una sensación fácilmente reconocible.

Registrá:

  • dónde aparece;
  • qué extensión tiene;
  • intensidad;
  • presión;
  • temperatura;
  • textura;
  • movimiento.

Supongamos que percibís una presión de intensidad media.

Podés imaginar una pequeña variación en una cualidad y observar qué ocurre. Después recuperá la configuración inicial y compará.

La descripción corporal aporta información sobre la experiencia subjetiva. Una sensación corporal no constituye por sí misma un diagnóstico psicológico ni médico. Cuando existe dolor, un síntoma persistente o una preocupación de salud, corresponde evaluarlo en el ámbito profesional adecuado.

Para qué se utilizan las submodalidades en PNL

Aprender a reconocer submodalidades permite:

  • describir experiencias con mayor precisión;
  • comparar dos representaciones;
  • identificar diferencias entre estados;
  • explorar qué ocurre al modificar una variable;
  • detectar patrones personales;
  • construir hipótesis acerca de qué cualidades tienen mayor impacto;
  • aportar información a otros modelos y procedimientos de PNL.

Por ejemplo, las submodalidades pueden incorporarse al trabajo con estados internos, al análisis de contraste, al traslado de recursos y a otros procedimientos que requieren reconocer con precisión cómo está organizada una experiencia.

También ayudan a desarrollar una capacidad más general: distinguir qué estás observando, qué estás interpretando y qué todavía necesitás comprobar.

Esta precisión también se relaciona con el trabajo sobre anclajes en PNL, donde reconocer y calibrar estados forma parte del procedimiento.

Qué podemos afirmar y qué conviene comprobar

Las submodalidades ofrecen un lenguaje para describir cualidades de imágenes, sonidos y sensaciones internas.

Modificar una de esas cualidades cambia algún aspecto de la representación que estás explorando.

A partir de ahí, la respuesta subjetiva necesita observarse.

El tamaño de una imagen puede tener mucho impacto en una experiencia y casi ninguno en otra. Alejar una escena puede producir un cambio perceptible para una persona y una respuesta diferente para otra. Bajar el volumen de una voz interna puede modificar cómo se experimenta una frase o dejar prácticamente igual el estado general.

Los patrones adquieren valor cuando pueden reconocerse y contrastarse.

Por eso, expresiones como “reprogramar la mente” simplifican demasiado este tipo de trabajo. Lo que podemos observar de manera directa es qué cualidad de una representación se modifica y qué respuesta registra la persona durante esa exploración.

El procedimiento tampoco permite concluir, a partir de una única variación sensorial, que un recuerdo quedó borrado, que una experiencia traumática fue resuelta o que un cambio será permanente.

Para una primera práctica resultan más adecuadas las experiencias cotidianas y de intensidad moderada. Las situaciones de alta intensidad, los recuerdos traumáticos y los problemas que requieren atención clínica necesitan un encuadre profesional acorde.

Si querés profundizar en los alcances y límites generales de estos modelos, también podés leer ¿La PNL funciona? Una respuesta honesta sobre qué puede aportar y qué conviene mirar con cuidado.

Cómo se entrenan las submodalidades en un Practitioner en PNL

Reconocer una lista de submodalidades permite adquirir vocabulario.

La formación práctica agrega otras competencias:

  • elicitar una experiencia sin completar la información por la otra persona;
  • distinguir descripción de interpretación;
  • reconocer cualidades visuales, auditivas y kinestésicas;
  • seleccionar qué variable conviene explorar;
  • modificar una variable con propósito;
  • calibrar qué ocurre durante el cambio;
  • comparar experiencias;
  • identificar posibles submodalidades significativas;
  • integrar esa información dentro de otros modelos y procedimientos.

En el Practitioner en PNL de la Escuela Platense, las submodalidades forman parte del entrenamiento sobre la estructura de la experiencia y los estados internos. Se practican junto con calibración, exploración sensorial, traslado de submodalidades y modelos que después integran estas distinciones.

Leer sobre una experiencia permite comprender el modelo. Practicarlo con feedback permite desarrollar criterio para saber qué observar, qué preguntar, qué modificar y cómo evaluar el resultado.

También podés ampliar este recorrido en qué se aprende en un Practitioner en PNL.

Si querés avanzar desde la comprensión de estos conceptos hacia el entrenamiento sistemático, podés conocer el programa completo del Practitioner en PNL.

Preguntas frecuentes sobre submodalidades en PNL

¿Qué son las submodalidades en PNL?

Son distinciones que describen cualidades específicas de una representación interna. Una imagen puede tener tamaño, distancia o brillo; una voz puede tener volumen, tono o velocidad; una sensación puede tener intensidad, presión o temperatura.

¿Qué diferencia hay entre modalidad y submodalidad?

La modalidad identifica el tipo de representación: visual, auditiva o kinestésica. La submodalidad describe cómo aparece esa representación: tamaño, distancia, volumen, temperatura, movimiento u otras cualidades.

¿Cuáles son ejemplos de submodalidades visuales, auditivas y kinestésicas?

Entre las visuales aparecen tamaño, distancia, brillo, ubicación y movimiento. Entre las auditivas, volumen, tono, ritmo, velocidad y ubicación. Entre las kinestésicas, intensidad, presión, temperatura, textura, ubicación y movimiento.

¿Qué son las submodalidades analógicas y digitales?

Las analógicas admiten variaciones graduales, como más o menos volumen o mayor o menor distancia. Las digitales presentan alternativas diferenciables, como imagen fija o película, con marco o sin marco, voz propia o voz ajena.

¿Qué es una submodalidad crítica?

Es una cualidad cuya variación produce un cambio especialmente perceptible dentro de una experiencia. Se identifica mediante exploración y contraste; su importancia puede variar según la persona y la experiencia.

¿Cambiar una submodalidad cambia una emoción?

Puede modificar la experiencia asociada y el efecto necesita comprobarse en cada caso. La misma modificación puede producir respuestas distintas en personas diferentes e incluso en experiencias diferentes de una misma persona.

¿Qué significa asociación y disociación en PNL?

Asociación describe una experiencia percibida desde la propia perspectiva. Disociación describe la posibilidad de observarse dentro de la escena desde otra perspectiva. Cambiar entre ambas puede modificar la experiencia, y ese efecto se explora y calibra en cada situación.

Infografía sobre recorrido formativo en PNL y horas de certificación